UNA ESCUELA SIN LIBROS… LITERATURA Y TRADICIÓN ORAL




Alguna vez te has preguntado qué sería de los docentes sin los libros… y más aún los que trabajamos con literatura. Hacer un imaginario de esta situación es cada vez menos complicado porque la tecnología ha desplazado a pasos agigantados el poder de los libros, de las historias que se entretejen en ellos, de los mundos que se engendran en sus hojas y del paso de los años que se alojan en sus lomos. Cada vez es más difícil percibir el olor a misterio, armonía, tabaco, café y rosas que emergen cuando nos introducimos en el mundo de las letras. El título de este blog, hace referencia al poder de las palabras en las personas, en su influencia y en cómo estas pueden llegar a transformar sus vidas.

Un mundo de la enseñanza y del aprendizaje sin el poder que caracteriza a la literatura y a lo que ella puede llegar a transmitir sería un mundo que exigiría maestros cada vez más capacitados y a la vez posibilitadores de sueños, de historias en los que no importase la prohibición de los libros. Un maestro con la pedagogía de las letras en el cuerpo, en la mente, en la sangre y en la palabra contada; un ser diferente que lleve a los niños y jóvenes por esos mundos inimaginados en los que espacio, tiempo y personajes hagan parte de un conjunto de situaciones de tal manera que se dé una nueva forma de ver la vida y la sociedad.
Para dar respuesta a que pasaría con los niños, jóvenes, docentes y la sociedad en general si se prohibiera la literatura he creado el siguiente texto:

… UN MUNDO SIN LETRAS, LIBROS Y ESTÁ CONDENADO AL ENCIERRO Y LA OSCURIDAD.


Erase una vez en un lugar lleno de edificios, centros comerciales, teatros, carreteras averiadas, colegios, parques, fuentes, buses, centros comerciales y muchas personas que merodeaban por las calles sin ninguna expresión en sus rostros, sin el más mínimo destello de luz en sus ojos o en su sonrisa. El panorama era triste, las personas estaban sumidas en la rutina de sus acciones en la simplicidad de sus vidas. Cada día que pasaba era igual al anterior, nadie podía comentar algo nuevo pues sus acciones se limitaban a un cuerpo escaso de experiencias simples y poco llamativas. En el aire reinaba la oscuridad y el olor de la nostalgia. En las escuelas nada era diferente, los niños aprendían matemáticas, historia y ciencias a través de sus maestros quienes repetían uno a uno sus saberes sin permitirles ir más allá de sus palabras.

Cierto día un pequeño llamado Arthur, se acerco a la ventana de un cuarto oscuro y olvidado que estaba en el sótano de su casa. Allí se encontró con muchos muebles en los que había hojas unidas con hilos gruesos y antiguos. El olor que percibía en ellos le pareció agradable por eso decidió desempolvarlos y cargarlos hasta un lugar donde encontrara la luz que le permitiera ver lo que estos contenían. Su ansiedad e inquietud se multiplicaban cada minuto, no veía la hora de saber que contenían esas pesadas hojas que llevaba a cuestas, la respiración del niño se hizo más fuerte al tener en sus manos las hojas que para él eran extrañas por su textura y por lo que ellas mostraban. Unas imágenes empezaron a salir de entre las hojas, unicornios, castillos, caballeros armados, valles, princesas, colores, luz, sentimientos se fueron apoderando de la mente de Arthur hasta que sin pensarlo una aurora de sentimientos lo abrazo y lo condujo por el mundo de la imaginación.
De repente Arthur ya no era ese niño solitario que expedicionaba su casa por los rincones con el temor propio de ser sorprendido para convertirse en un caballero fuerte, valiente, de gran armadura en una lucha inalcanzable con sus enemigos por recuperar el unicornio dorado…. Sir Arthur, gritaba muy fuerte emitía consignas de libertad de ánimo hacia sus colegas de la batalla, abría sus brazos con la fuerza de mil caballos, corría con la velocidad de una gacela escapando de su cazador y soñaba con el premio de su segura victoria.

Un ruido en la habitación del lado hizo que Sir Arthur se desvaneciera y Arthur volvió a su realidad, esa casa fría, las calles de soledad y el olor de la nostalgia. No comprendía que había sucedido con su cuerpo, su armadura, su velocidad y su fuerza. No encontraba a su alrededor el color que sus ojos habían percibido minutos antes…. En definitiva Arthur había de leer las imágenes que en esas hojas alguien creo para él. Tuvo que volver a la parte superior de la casa no sin antes esconder muy bien las hojas que a partir de ese momento él consideraba como un tesoro sagrado el cual debía ver de nuevo para seguir buscando a Sir. Arthur y a su unicornio dorado.

Desde ese día en adelante Arthur se encontró con las miles de hojas que estaban en el sótano de su casa, con ellas inventaba historias que fue escribiendo y pegando en las paredes de su escuela, solo unos pocos se acercaron a leerlas, solo unos pocos salieron de la soledad y el olvido. Pero Sir Arthur libro muchas batallas, socorrió muchas princesas e hizo muchos aliados a los que fue dando nuevas historias hasta el dia en que Sir Arthur junior heredo esas hojas con las historias que había creado su padre.

Comentarios

  1. Hola Deisy! Permítenos decirte que tu escrito nos encantó, tienes una fluidez para escribir que lograste envolvernos con cada palabra que salía de tus manos. Al igual que Sir Arthur, esperábamos cada palabra para observar que nos deparaba cada línea, cada frase... Ojalá nunca ocurra lo que contabas en tu historia, que nos quedemos sin libros, sin literatura; porque la verdad no imaginamos una vida tan cuadriculada, una vida sin el color y el amor de la palabras, de las letras.
    Aunque pensándolo bien sería algo interesante, sabes por qué? porque para eso nosotras nos estamos preparando, para brindarle un mundo mejor a nuestros niños.

    Claudia y Natalie

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